La realidad oculta tras las cifras y los estereotipos
La violencia filio-parental es una realidad invisible que afecta muchas familias en España. En 2025, se abrieron 4.038 expedientes a menores de edad por delitos de violencia filio-parental y cada año se inician más de 4.000 expedientes, según datos obtenidos a partir de las Memorias de la Fiscalía del Estado e incluidos en nuestro informe de 2026.
La cifra de 2025 supone un descenso del 10,7 % respecto a los 4.521 expedientes registrados en 2024. Aunque se trata del dato más bajo de los últimos años, la violencia filio-parental continúa siendo una realidad social grave. Los más de 4.000 expedientes judiciales registrados anualmente representan únicamente una parte de los casos existentes. La mayoría permanece oculta dentro del ámbito familiar y no llega a los registros oficiales.
Según la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP), la violencia filio-parental “abarca el conjunto de conductas reiteradas de violencia física, psicológica o económica, dirigida de los hijos e hijas a sus progenitores, o a aquellos adultos que ocupan su lugar. Se excluyen las agresiones puntuales, las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando ésta se recupera, el autismo o la deficiencia mental grave y el parricidio sin historia de agresiones previas” (SEVIFIP, 2015).
Con respecto a esta realidad, tanto en la calle, como en Internet y en las redes sociales, predominan narrativas sociales cargadas de prejuicios, mitos y estereotipos, que afectan directa e indirectamente a las personas que la sufren. A menudo se imponen relatos simplistas basados en la culpa y la vergüenza, como la figura del “hijo tirano” o el “padre ausente”, dejando fuera toda la complejidad psicológica y social que existe detrás de esta problemática.
Este estigma social y la falta de comprensión pública contribuyen directamente a que la violencia filio-parental se mantenga como un problema oculto de puertas para adentro. Por ello, numerosos estudios reflejan que, en este ámbito, existe una elevada “cifra negra” u oculta, referida al porcentaje de casos que no pueden contabilizarse debido a que no se llega a la denuncia. De hecho, en España se estima que sólo se denuncian los casos más complejos, lo que representa apenas entre un 10% y un 15% del total.
Esta disparidad entre lo que la sociedad percibe y lo que realmente ocurre en los hogares queda demostrada en la literatura científica. Un claro ejemplo es el estudio desarrollado por Gallego y Sánchez (2022), titulado “La eficacia de la sensibilización sobre violencia filio-parental: creencia vs realidad”. En dicha investigación, que analiza las percepciones de la población universitaria, se evidencia un profundo sesgo cognitivo: mientras que los encuestados/as asocian erróneamente esta violencia con familias de bajos ingresos, nivel socioeducativo básico o inferior y con un inicio en la adolescencia, los datos reales sociodemográficos muestran un escenario opuesto. La evidencia constata que las familias que sufren violencia filio-parental cuentan, en su mayoría, con ingresos medio-altos, progenitores con estudios universitarios y con una edad de inicio del conflicto que se sitúa ya en la preadolescencia.

El compromiso de Fundación Amigó: Acompañamiento y reconstrucción familiar
Para dar respuesta a esta compleja realidad, en Fundación Amigó contamos con un programa de intervención familiar en situaciones de violencia filio-parental, donde trabajamos la prevención y la atención a las familias que conviven con en este tipo de conflictos. En este programa, el año pasado atendimos a 1.191 personas y 425 familias, a través de 10 proyectos especializados. Además, contamos con la participación de 9.527 personas que asistieron a nuestros talleres de prevención.
Nuestro compromiso con la erradicación de la violencia filio-parental es firme. Por eso, desarrollamos el Proyecto Conviviendo, un servicio gratuito de resolución positiva de conflictos entre los y las adolescentes y sus familias, cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) que ofrece un acompañamiento especializado y personalizado a todas las personas que atraviesen situaciones de conflicto familiar. Este recurso está presente en Madrid, Galicia, País Vasco, Cantabria y Comunidad Valenciana.
Conviviendo es un recurso ambulatorio donde las familias acuden a sesiones individuales y grupales, siempre adaptadas a cada situación, individuo y circunstancia. En Fundación Amigó, consideramos que cada persona es única y entendemos que la familia es el mejor agente socializador para cada niño, niña o adolescente, por eso, no solo trabajamos con los y las jóvenes, sino que la atención a sus familias resulta de vital importancia para lograr nuestros objetivos.
En esta línea, el equipo profesional emplea una pedagogía centrada en la persona, y trabaja desde el vínculo, para lograr personalizar al máximo la intervención. Los y las profesionales confían en que cada individuo merece una oportunidad, y trabajan para que cada familia que acude a nuestros centros, encuentre un espacio seguro, donde poder expresarse sin sentirse juzgada.
Desde el Proyecto Conviviendo también se imparten talleres, charlas y escuelas de padres, liderados por profesionales especializados, con el objetivo de dotar a las familias de las herramientas, estrategias y habilidades necesarias para que afronten y reconduzcan la situación, recuperen el vínculo afectivo y logren una convivencia en armonía.
