Sandra llegó al Proyecto Conviviendo hace tres años debido a problemas familiares y dificultades para gestionar su círculo de amistades. Al principio, estaba desconcertada porque no conocía el proyecto ni a las personas que lo conforman, pero no tardó en sentirse cómoda y en compartir sus preocupaciones con el equipo: “Desde el primer momento me transmitieron mucha seguridad, y pude hablar de todos los temas que quise con total tranquilidad. Aquí me han tratado muy bien y me he sentido muy acogida”, cuenta Sandra.
Proyecto Conviviendo es un servicio gratuito de resolución positiva de los conflictos entre adolescentes y sus familias. Se trata de una propuesta socioeducativa y terapéutica que pretende dar una respuesta especializada a aquellas familias que se encuentran en situaciones de conflicto y en riesgo de exclusión social. “Cuando vengo a consulta me preguntan qué tal el día, voy contando todo lo que me ha sucedido y me dan respuestas para que entienda mejor la situación”, explica Sandra.
La joven insiste en que se siente muy cómoda con el equipo profesional de Fundación Amigó: “La verdad es que la psicóloga es super maja, cercana y le puedo contar cualquier cosa con total seguridad de que no me va a juzgar, ni me va a dejar de respetar por lo que haya hecho”. Antes de venir a Conviviendo, Sandra explica que recibió atención psicológica fuera de la entidad y que percibió mejoras, pero no tantas como las que ha sentido con nuestro equipo profesional: “Fui con un psicólogo y sentí mejoras, pero quizá no tantas como las que estoy sintiendo con la psicóloga que tengo ahora aquí”, confiesa la joven.
A través de la intervención socioeducativa y psicológica a nivel familiar, en Fundación Amigó trabajamos para que las familias adquieran estrategias y habilidades que les permitan afrontar y reconducir la situación. En este sentido, la atención está centrada en la persona, pero integrando también el trabajo con su sistema familiar, con el objetivo de ofrecer una intervención integral y transversal. “Antes estábamos en una situación insostenible, era discusión tras discusión y la relación era muy complicada. Ahora mismo estamos muy bien, no discutimos prácticamente nada y la verdad es que hay una mejor comprensión entre nosotros, tanto por parte de mi padre, como de mi madre” expone Sandra.
En este proceso, Sandra destaca un notable crecimiento personal, así como una mayor capacidad reflexiva y el desarrollo de su empatía. Ha consolidado su madurez y se muestra más consecuente en la toma de decisiones. “Después de estar en este proyecto, he notado mucha más confianza en mí misma a la hora de tomar mis propias decisiones, sin que me influencien las de los demás. Soy más responsable y consecuente con mis actos”, reconoce la joven.
Proyecto Conviviendo ha significado esperanza para Sandra, que recomendaría el recurso a cualquiera que se encuentre en una situación similar a la suya: “Para mi el Proyecto Conviviendo ha significado principalmente progreso y también tener una mirada hacia el futuro”, concluye.
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