Mientras la juventud en España retrasa su independencia hasta los 30 años, más de 5.800 jóvenes que han crecido bajo el sistema de protección afrontan una emancipación precipitada al cumplir los 18, enfrentándose a un mercado inmobiliario y laboral que perpetúa su vulnerabilidad.
En España, la emancipación se ha convertido en un horizonte cada vez más lejano. Actualmente, la edad media para salir del hogar familiar se sitúa en los 30 años, según los datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), una cifra que contrasta con los 26 años de la media europea y que refleja las profundas dificultades estructurales que afronta la juventud para independizarse. Sin embargo, existe un colectivo para el cual este proceso no permite esperas: los y las jóvenes extutelados/as. Se trata de chicos y chicas que han vivido parte de su infancia bajo la protección de la Administración Pública debido a que han atravesado situaciones de vulnerabilidad y que, al alcanzar la mayoría de edad, deben abandonar el sistema oficial para iniciar su camino a la autonomía.
El denominador común entre estos chicos y chicas es haber vivido situaciones de riesgo durante su infancia. Ante la imposibilidad de sus familias de origen de asegurar su bienestar, contaron con la intervención del sistema de protección para garantizar su seguridad y sus derechos fundamentales. Para ellos y ellas, cumplir los 18 años supone salir del sistema de protección e iniciar una nueva etapa, que deben enfrentar, en muchos casos, sin contar con la madurez, los recursos económicos o el apoyo familiar necesario para garantizar una transición segura a la vida adulta.
Las cifras oficiales subrayan la magnitud de este reto. Según el último Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y la adolescencia (número 27), en 2024 fueron atendidos 55.010 niños, niñas y adolescentes en el sistema de protección. De ellos, 5.822 alcanzaron la mayoría de edad, pasando a ser jóvenes extutelados/as con la necesidad de construir un hogar propio doce años antes que la media nacional.
El contexto estructural en el que aterrizan estos jóvenes es desalentador para cualquier persona de su edad, pero se vuelve crítico en su caso particular. El problema de la vivienda es su principal barrera. De acuerdo con el Boletín del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (2024), si un joven promedio en España desea alquilar una vivienda, debe destinar el 92,3% de su salario a la renta mensual. Si su objetivo es la propiedad, los datos son aún más tajantes: necesitaría dedicar íntegramente su sueldo durante 14 años. Para un joven extutelado/a, que, en la mayoría de las ocasiones, carece de una red de seguridad económico-familiar, estas cifras transforman el derecho a la vivienda en una meta casi inalcanzable.
A esta barrera habitacional se suma una realidad laboral marcada por la inestabilidad. Aunque el paro en menores de 30 años se ha reducido hasta el 19,1% en los últimos años, la precariedad persiste en las condiciones de acceso al empleo. Según datos del Boletín del Observatorio de Emancipación, el 59% de las contrataciones a jóvenes de entre 16 y 29 años son de carácter temporal, lo que dificulta la planificación de un proyecto de vida autónomo y estable.
Bajo estas condiciones, el 18,8% de las personas jóvenes ocupadas se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que demuestra que tener trabajo ya no garantiza una protección frente a situaciones de vulnerabilidad social. De hecho, según el citado Observatorio, el 30% de la población joven vive en riesgo de pobreza o exclusión social, una realidad que condiciona gravemente sus expectativas de futuro.
Ante este escenario, la labor de acompañamiento a la juventud extutelada se vuelve fundamental. En Fundación Amigó, nuestro compromiso es ofrecer a estos chicos y chicas el apoyo que necesitan para que su emancipación no sea un salto al vacío. Desde la entidad, ponemos a su disposición nuestros pisos de emancipación, recursos residenciales que dan respuesta a su situación de desprotección, ofreciéndoles una vivienda tutelada, acompañamiento personalizado, formación, intervención socioeducativa y las herramientas necesarias para que consigan una inserción sociolaboral real.
El pasado año, acogimos en nuestros pisos de emancipación a más de 200 jóvenes, brindándoles el respaldo necesario para alcanzar su plena autonomía. Nuestro principal recurso es el Proyecto de Acompañamiento a la Emancipación (PAE), que cuenta con presencia en Madrid, Alicante, Valencia, Castellón, Torrelavega, A Coruña, Gandía, Torrent y Euskadi. A través de este acompañamiento integral, trabajamos para que la mayoría de edad deje de ser una cuenta atrás y se convierta en el comienzo de una etapa llena de oportunidades.
Fuentes:
Consejo de la Juventud de España (2024). Boletín del Observatorio de Emancipación.
Ministerio de Juventud e Infancia (2024). Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y la adolescencia (número 27).
https://fundacionamigo.org/extutelados/
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