En España, hay 55.010 niños, niñas y adolescentes que reciben apoyo del sistema de protección por encontrarse en situación de riesgo o vulnerabilidad. Esta realidad cada vez afecta a más niños, niñas y adolescentes en nuestro país. De hecho, según datos recogidos en el último boletín de medidas de protección a la infancia y la adolescencia, en el último año, la cifra de chicos y chicas que están en el sistema de protección ha pasado de 51.972 a 55.010, lo que supone un incremento del 5,85 %.
En Fundación Amigó, contamos con un programa dedicado a la protección de la infancia y la adolescencia y, durante 2025, atendimos a 518 niños, niñas y adolescentes a través de 23 proyectos residenciales y ambulatorios. Desde la Fundación, sabemos que estos niños y niñas necesitan apoyo, protección, atención y cariño porque, durante una parte de su infancia, han vivido circunstancias complicadas. Por eso, nuestro objetivo es acompañarlos/as ofreciéndoles una atención integral, especializada y personalizada, centrada en la persona y basada en la confianza y el respeto.
En los recursos que forman parte del sistema de protección, se vela por la seguridad de todos los niños, niñas y adolescentes hasta que cumplen 18 años, y se interviene cuando se detecta una situación de desprotección. El primer objetivo es superar esa situación de riesgo sin que el chico o chica tenga que abandonar el hogar familiar, aunque esto no es siempre posible.
En España, actualmente hay 35.033 niños y niñas que se encuentran en el sistema de protección bajo la modalidad de acogimiento familiar y 19.977 niños y niñas tutelados en la modalidad de acogimiento residencial, según datos recogidos en el último boletín de medidas de protección a la infancia y la adolescencia.
El régimen de acogimiento residencial está conformado por hogares de protección, distribuidos a nivel nacional, para acoger, acompañar y atender de forma integral a niños, niñas y adolescentes durante el tiempo que dure su proceso de protección. Los hogares están dotados de equipos profesionales especializados, normalmente con figuras como educadores/as sociales, psicólogos/as, integradores/as o trabajadores/as sociales. Se trata de expertos en intervención socioeducativa que, cada día, trabajan para que los hogares sean entornos agradables, protectores y seguros, donde los chicos y chicas puedan crecer y desarrollarse con las mejores garantías. En España, Fundación Amigó gestiona 23 hogares de protección.
Desde los hogares, el equipo educativo fomenta que los niños, niñas o adolescentes lleven una vida lo más normalizada posible, con una rutina establecida, que les permita organizar su tiempo de estudio, sus actividades extraescolares y sus momentos de ocio saludable y desconexión. Además, en este tipo de proyectos, los/as profesionales tratan de inculcar a los niños y niñas valores como la responsabilidad, la autonomía, el respeto y la solidaridad.
En Fundación Amigó, sabemos que cada niño, niña o adolescente que llega a los hogares, trae consigo una historia vital llena de circunstancias complejas y complicadas. Es frecuente encontrar a chicos y chicas con la autoestima baja, dificultad para entender y acatar las normas, falta de cariño y desconfianza en las figuras adultas de referencia. Por eso, desde nuestros hogares de protección, el acompañamiento psicosocial de cada usuario o usuaria se lleva a cabo de forma personalizada, siempre en función de sus necesidades y circunstancias particulares. Además, la atención es integral 24/7, los 365 días del año. El equipo de profesionales busca momentos diarios de interacción con ellos y ellas, con el objetivo de trabajar de forma coordinada para dar respuesta a cada situación y poder ofrecer, a cada uno/a, el cariño, la atención y el tiempo que necesitan.
Por las mañanas, los chicos y chicas recogen su cuarto, desayunan y llevan a cabo la tarea doméstica que tengan asignada, por ejemplo: ayudar a poner la mesa. Después, los niños o niñas de menor edad van al colegio acompañados/as por el equipo educativo, mientras que los mayores acuden solos/as. A la hora de la comida, siempre que sea posible, coinciden todos, para comentar qué tal ha ido el día y disfrutar de la compañía mutua, favoreciendo un entorno familiar adecuado.
Por las tardes, los chicos y chicas hacen sus deberes, acuden a la actividad extraescolar que hayan escogido, acompañan al equipo educativo a realizar recados y eligen como disfrutar de sus momentos de desconexión, ya sea jugando en el hogar, yendo al parque, practicando algún hobby o hablando por teléfono con sus familiares.
Los fines de semana son mucho más ociosos y, desde el hogar, el equipo educativo trata de buscar actividades que puedan interesar a los chicos y chicas, como salidas al parque, al centro comercial, al cine o excursiones al campo, para disfrutar de la naturaleza. Algunos usuarios y usuarias disfrutan de su fin de semana retornando al hogar familiar, para pasar tiempo con sus familias.
Los hogares de protección suelen ser recursos de carácter temporal, pero no siempre es así, ya que depende de la situación y circunstancias personales y familiares de cada usuario/a. El objetivo principal de estos proyectos es la reunificación familiar, siempre y cuando existan condiciones de seguridad. En los casos en los que esto no sea posible, se trabaja con los niños y niñas para preparar su emancipación, ya que, cuando cumplan 18 años, deberán abandonar el sistema de protección, pasando a ser jóvenes extutelados y extuteladas.
En el último año, 5.822 jóvenes que se encontraban en el sistema de protección, cumplieron 18 años y abandonaron el sistema de protección, dejando a un lado el apoyo que, durante años, les ha acompañado. La mayoría de estos chicos y chicas, cuando cumplen la mayoría de edad, no cuentan con la madurez, el apoyo familiar, o los recursos sociales o económicos necesarios para afrontar una emancipación con garantías.
Por eso, desde Fundación Amigó, trabajamos para acompañar a la juventud extutelada, a través de proyectos residenciales y ambulatorios. Por ejemplo, nuestro Proyecto de Acompañamiento a la Emancipación (PAE) ofrece un hogar, atención integral y acompañamiento a chicos y chicas que, tras salir del sistema de protección, no tienen adonde ir. El año pasado, en Fundación Amigó atendimos a 2034 adolescentes y jóvenes en recursos de emancipación, tanto residenciales como ambulatorios.
