Andrea y su madre, Cinthia, acudieron al Proyecto Conviviendo de Fundación Amigó hace un año, con el objetivo de encontrar herramientas, habilidades y estrategias para mejorar su convivencia: “Yo no sabía cómo expresarme y mi madre no sabía cómo comunicar las cosas, entonces, había muchos choques, gritos y peleas entre nosotras. Además, teníamos problemas de convivencia. Es cierto que nunca pasó algo físico, pero sí había muchos roces y tensiones en casa”, cuenta Andrea.
Proyecto Conviviendo es un recurso gratuito de resolución positiva de los conflictos entre adolescentes y sus familias que Fundación Amigó desarrolla en Madrid, Galicia, País Vasco, Cantabria y Comunidad Valenciana. A través de la intervención socioeducativa y psicológica a nivel familiar, los y las profesionales trabajan para que las familias adquieran estrategias y habilidades que les permitan afrontar y reconducir la situación, así como recuperar el vínculo afectivo.
Andrea conoció el recurso gracias a la orientadora de su instituto: “Yo estudiaba bachillerato de ciencias y un día le conté a mi orientadora que tenía muchos problemas con mi madre en casa, ella me habló de este proyecto”.
Las primeras sesiones que mantuvieron con el equipo fueron conjuntas, destinadas a exponer, desde la perspectiva de cada una, cómo se sentían y cómo vivían la situación. A partir de ahí, el equipo educativo se encargó de analizar la dinámica y realizar una intervención socioeducativa personalizada, centrada en la persona y en su entorno familiar, puesto que se considera que la familia es el mejor agente socializador para cada niño, niña o adolescente. Por ello, no solo se trabaja con los y las jóvenes, sino que la atención a su entorno resulta de vital importancia para conseguir los objetivos.
“Después de las sesiones grupales, empezaron las individuales, una vez ellos/as vieron el problema, el conflicto, nos separaron y una mediadora fue conmigo y otra con mi madre”, cuenta Andrea, quien también añade que «el equipo educativo siempre fue muy flexible con los horarios, con los días en los que podíamos acudir y los que no, se acomodaban a nuestra disponibilidad. Fueron muy considerados”.
Andrea destaca la calidez del equipo educativo, así como su capacidad para lograr que tanto su madre como ella se entendiesen: “La verdad es que nos han tratado súper bien, siempre nos prestaban atención. No se han posicionado nunca en ningún lugar, ni nos decían si una tenía o no razón, siempre hacían que nos pusieramos del lado de la otra”.
Tras su paso por el Proyecto Conviviendo, Andrea y Cinthia no solo han mejorado su relación, sino que su dinámica familiar ha cambiado por completo: “Una vez salimos de acá, las discusiones se acabaron, los gritos, las amenazas…Ya no elevamos el tono de voz, hablamos de una forma más tranquila y pausada. Todo eso lo aprendimos aquí” cuenta Andrea.
Asimismo, Andrea considera que este proceso la ha ayudado a crecer como persona y a conocerse mejor: “La Fundación me ayudó a tener una mejor relación con mi madre. Para mí la Fundación Amigó es crecimiento y armonía”.
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