Desde el pasado 1 de septiembre, Fundación Amigó gestiona un nuevo recurso de protección en Castilla-La Mancha. Se trata del Hogar Amigó Toledo, un proyecto de atención residencial con ocho plazas, gestionado mediante un concierto con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Con su puesta en marcha, Fundación Amigó amplía su labor en la región, donde ya cuenta con cuatro recursos de protección: el Hogar Amigó Toledo y los hogares Campiña, Alto Tajo y Río Dulce, ubicados en Guadalajara. De este modo, reforzamos nuestro compromiso con la infancia y la adolescencia que atraviesan situaciones de vulnerabilidad o desprotección.
Estos hogares de atención residencial son núcleos reducidos de convivencia destinados a atender durante las 24 horas del día, todos los días del año, a niños, niñas y adolescentes que se encuentran bajo una medida de protección de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y deben estar temporal o permanentemente separados de su núcleo familiar, accediendo a un entorno de convivencia adecuado a sus necesidades. Su fin es proporcionar una atención integral, compensadora y reparadora, que responda a sus necesidades, dispensando las atenciones educativas y de cuidado necesarias para su desarrollo en condiciones análogas a las familiares. El Hogar Amigó Toledo atenderá a niños, niñas que se encuentren en situación de desamparo o cuyas familias no puedan cubrir temporalmente sus necesidades básicas.