Lahsen tiene 20 años y, desde que cumplió la mayoría de edad, vive en uno de los pisos de emancipación de la Fundación Amigó.
Durante su infancia, vivió 7 meses en un hogar de protección y, al cumplir 18 años, tuvo que salir del sistema de protección e independizarse. En España, en el último año, 5.822 jóvenes cumplieron la mayoría de edad y tuvieron que abandonar el sistema de protección, convirtiéndose en jóvenes extutelados.
La realidad es que la mayoría de chicos y chicas extutelados/as no cuentan con los recursos suficientes para lograr una emancipación real, con las suficientes garantías. Por eso, en Fundación Amigó desarrollamos el Proyecto de Acompañamiento a la Emancipación (PAE), un recurso dirigido a jóvenes que, como Lahsen, necesitan un hogar, apoyo y acompañamiento para lograr una transición digna a la vida adulta.
Lahsen conoció el Proyecto de Acompañamiento a la Emancipación gracias al director del hogar de protección en el que vivía: “Conocí la Fundación por el director del centro, hice una entrevista y ellos hablaron con el director del piso, así entré”.
Actualmente, Lahsen comparte piso con 4 chicos más: “La relación con los chicos de la casa es muy buena, la verdad es que son chicos muy buenos, cada uno hace sus cosas y tiene sus estudios y eso está bien”, cuenta. En el piso cuentan con el equipo educativo que les ofrece el acompañamiento, las herramientas y la atención personalizada que cada uno necesita: “El educador nos ayuda, nos acompaña a las citas, nos ayuda a buscar cursos y clases de castellano”, explica.
Lahsen está realizando un curso de soldadura de cinco meses de duración y después, comenzará sus prácticas, que tendrán una duración de cuatro meses. Durante su estancia en el recurso de emancipación, el joven ha aprendido a convivir en armonía con sus compañeros: “Aquí hay chicos de diferentes países y he aprendido a vivir con su cultura y a compartir con ellos”.
A las personas que se encuentren en una situación similar a la suya, Lahsen recomienda que confíen en los profesionales: “Me gustaría recomendar que se fíen de los educadores porque son buena gente. A veces también hay molestias, pero no pasa nada, mi consejo es que se fíen de ellos porque son buena gente”, insiste Lahsen y concluye: “La Fundación es el futuro”.
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