Fundación Amigó ha culminado con éxito el primer intercambio estival entre sus proyectos de Cantabria y Madrid, una iniciativa desarrollada durante dos semanas de convivencia y aprendizaje que ha reunido a cerca de 100 niños, niñas y adolescentes y 15 profesionales. La experiencia, celebrada en Madrid del 22 al 26 de junio y en Cantabria del 6 al 12 de julio, ha permitido fortalecer los vínculos entre los y las participantes a través del ocio educativo, la convivencia y el intercambio de experiencias.
En el intercambio participaron niños, niñas y adolescentes de varios proyectos de Fundación Amigó Cantabria —centros juveniles, un centro de día, el programa Más Infancia y el Servicio de Orientación y Ayuda al Menor (SOAM)— junto a chicos y chicas del proyecto I+I de Fundación Amigó Madrid. Ambos recursos comparten una misma finalidad: promover el desarrollo personal, el bienestar emocional y la inclusión social de niños, niñas y adolescentes mediante la intervención socioeducativa.
La iniciativa comenzó a gestarse varios meses antes del encuentro presencial. Con el objetivo de facilitar el conocimiento mutuo y generar un primer vínculo entre los grupos, los y las participantes intercambiaron cartas y vídeos de presentación, despertando la curiosidad y la ilusión por conocer a quienes, hasta entonces, solo habían visto a través de una pantalla o leído en una carta.
La primera parte del intercambio tuvo lugar en Madrid, donde los grupos compartieron por primera vez experiencias de convivencia y ocio educativo. Durante esos días visitaron espacios como Madrid Río, el Parque de El Retiro y CaixaForum Madrid, además de disfrutar de una jornada de piscina y de una salida a Aquópolis, actividades que favorecieron la creación de nuevas amistades, el trabajo en equipo y el conocimiento de la capital.
Tras el éxito de esta primera experiencia, el intercambio continuó en Cantabria, donde el proyecto SOAM ejerció de anfitrión mostrando al grupo madrileño su entorno y su forma de trabajar. A lo largo de la semana, los y las participantes disfrutaron de excursiones a la montaña, la playa y el río, así como de dinámicas de convivencia y actividades al aire libre diseñadas para fomentar la participación, la cooperación y el fortalecimiento de los lazos creados durante el primer encuentro.
Más allá de las actividades desarrolladas, este intercambio ha supuesto una experiencia de crecimiento personal para los niños, niñas y adolescentes participantes, favoreciendo valores como el respeto, la empatía, la convivencia y la apertura hacia nuevas realidades. Al mismo tiempo, ha permitido a los equipos educativos compartir metodologías de intervención, fortalecer la coordinación entre proyectos y consolidar una red de trabajo común dentro de Fundación Amigó.
Desde el equipo educativo realizan una valoración muy positiva de esta primera edición del intercambio, destacando que la experiencia ha superado las expectativas tanto de los y las menores como de los profesionales, consolidando nuevos vínculos entre los participantes y reforzando su sentimiento de pertenencia a la entidad.
Con iniciativas como esta, Fundación Amigó continúa apostando por el ocio educativo como una herramienta para favorecer el desarrollo integral de la infancia y la adolescencia, generando oportunidades de convivencia, participación y aprendizaje que contribuyen a construir relaciones saludables y enriquecedoras.