Estamos participando en la Comunidad de Impacto Colectivo (CIC) “Junt@s para Cuidar”, que reúne a 48 representantes de 20 entidades de España y Portugal comprometidas con la protección y el cuidado de niños, niñas, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad. En concreto, Gema Rodríguez, coordinadora de buen trato, forma parte del comité estratégico y de algunos grupos de trabajo y también otros representantes nuestra entidad han acudido a alguna de las acciones que se están llevando a cabo.
Esta comunidad ya ha tenido dos encuentros desde su creación, el último de ellos en abril en El Escorial (Madrid). Unos encuentros que han estado marcados por el trabajo colaborativo y la reflexión conjunta para consolidar el paso de una red de entidades a una auténtica comunidad de impacto. A través de dinámicas participativas inspiradas en el método “Art of Hosting”, se ha profundizado en la identidad, misión y estructura de la CIC, combinando espacios de diálogo, discernimiento y diseño de proyectos comunes.
Uno de los principales avances de estos encuentros ha sido la definición del público objetivo de la comunidad, que abarcará tanto a niños, niñas y jóvenes como a personas adultas que hayan sufrido o puedan sufrir situaciones de violencia, abuso o vulnerabilidad.
También se han revisado las principales líneas estratégicas que orientarán el trabajo de la comunidad: incidencia política, participación y empoderamiento de niños, niñas y adolescentes, fortalecimiento de la comunidad y la red, rendición de cuentas, sostenibilidad de recursos y relación con los centros de poder e influencia. Además, los/as participantes han traslado sus respectivas instituciones una carta de compromisos y derechos para las entidades integrantes de la comunidad, cuyo borrador será desarrollado en estos meses.
Asimismo, se han presentado diversos proyectos conjuntos orientados a generar un impacto que ninguna entidad podría alcanzar de forma aislada. Entre las iniciativas planteadas se encuentran “Luz”, para medir el impacto de los proyectos de la comunidad; un observatorio de prácticas restaurativas centrado en víctimas y supervivientes; “Diócesis protectoras 3.0”, dirigido a la formación integral frente a los abusos; “Alt.Jus”, orientado a procesos de reparación en conflictos no penales; y otros programas vinculados a la prevención de la violencia y los abusos de poder y conciencia.
Junto a ello, han surgido propuestas para la creación de grupos de trabajo específicos sobre sostenibilidad, comunicación, participación de niños y adolescentes, cuidado de equipos, sistematización y comité ético. Una comunidad con la convicción compartida de estar dando pasos decisivos hacia una estructura más sólida y coordinada al servicio de la protección, el cuidado y la prevención de cualquier forma de violencia.
