Rosa es madre y usuaria del Proyecto Conviviendo, un recurso gratuito de Fundación Amigó que acompaña a adolescentes y a sus familias para mejorar la convivencia y la comunicación. El proyecto está presente en Madrid, Galicia, País Vasco, Cantabria y Comunidad Valenciana.
Rosa y su hijo forman parte de Conviviendo desde hace aproximadamente un año y medio. Llegaron al recurso por recomendación de la orientadora escolar, en un momento especialmente difícil: su hijo tenía problemas de conducta y de asistencia al colegio, lo que generaba una gran preocupación y tensión en el entorno familiar.
Desde el inicio, el acompañamiento fue integral. Por un lado, Rosa participó en sesiones grupales junto a otras familias durante diez semanas, un espacio que define como clave para sentirse comprendida y aprender: “Cada familia compartía sus dificultades y nos daban herramientas prácticas para actuar en casa, adaptadas a cada niño o niña”. Al mismo tiempo, las sesiones individualizadas permitieron trabajar aspectos concretos del día a día de su hijo, como la conducta en el centro educativo, la asistencia a clase o las relaciones con su entorno, siempre en coordinación con el colegio y otras instituciones.
Rosa destaca especialmente la cercanía y disponibilidad del equipo educativo: “El trato de las educadoras es genial. Da igual la hora en que uno necesite ayuda, porque enseguida se ponen en contacto con nosotros y tienen una respuesta para darnos”.
Con el transcurso del tiempo, los cambios han sido visibles. Su hijo muestra una actitud más positiva hacia la familia y los estudios, acude con mayor regularidad a clase y ha dejado atrás relaciones que no le beneficiaban. Pero el proceso también ha transformado la mirada de Rosa como madre: “He aprendido que la adolescencia es una etapa que cada uno vivimos de forma diferente. Los niños tienen problemas, pero no son el problema, y cuando no sabemos cómo afrontar sus dificultades, pedir ayuda es fundamental”.
Hoy, Rosa lo tiene claro. Para ella, Fundación Amigó ha sido un apoyo esencial para recuperar la calma en el hogar. “Es un proyecto increíble, es fundamental para poder gestionar, desde el ámbito familiar, la conexión con nuestros hijos e hijas”. Gracias a la Fundación, Rosa y su hijo han aprendido a caminar juntos.
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