A los 18 años, la mayoría de los jóvenes siguen necesitando el apoyo de su familia. Para quienes han crecido bajo la tutela del Estado, cumplir la mayoría de edad significa, en muchos casos, quedarse solos/as de la noche a la mañana.
En España, miles de chicos y chicas que han vivido parte de su infancia protegidos por la Administración Pública deben abandonar el sistema oficial y buscar una vivienda al cumplir la mayoría de edad. Son los llamados jóvenes extutelados: personas cuyo denominador común es haber vivido situaciones de riesgo durante su infancia y que, ante la imposibilidad de sus familias de origen de asegurar su bienestar, contaron con la intervención del sistema de protección para garantizar su seguridad y sus derechos fundamentales.
Solo en el último año, un total de 5.822 chicos y chicas salieron del sistema de protección al alcanzar la mayoría de edad, según los datos del Boletín estadístico de medidas de protección a la infancia y la adolescencia.


En un contexto donde los menores de 30 años ya sufren condiciones sociales y laborales que dificultan su emancipación, los y las jóvenes extutelados/as parten con una desventaja crítica. Deben independizarse y buscar un hogar de la noche a la mañana, en la mayoría de los casos, sin recursos económicos, sin el apoyo de una familia y sin la madurez necesaria para gestionar una independencia. Sin una red que les sostenga, el riesgo de exclusión social se vuelve extremo.
En Fundación Amigó, creemos que es vital seguir acompañando a los chicos y chicas tras alcanzar la mayoría de edad. Por eso, el año pasado acogimos en nuestros pisos de emancipación a casi 200 jóvenes, ofreciéndoles el apoyo necesario para alcanzar su autonomía. Con tu firma, podemos llegar a más chicos y chicas y multiplicar esta ayuda.